Contexto después de los desalojos: Wendy en Guatemala, el país de Nunca Jamás.

Reportaje: 15 de Septiembre en Plaza Pública.

Un amplio reportaje de cuál es la situación alarmante de la última comunidad que fue sorprendida por acciones violentas, Paraná las Colinas en el Valle del Polochic, Alta Verapaz. Testimonios describen y denuncian los últimos acontecimientos después de cumplirse el plazo de cumplimiento de las medidas cautelares de la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) el pasado 5 de julio del presente año 2011. El estado Guatemalteco no  ha respetado la seguridad, la salud ni la alimentación de las 800 familias Q’eqchi’ desalojadas el pasado marzo.

El reportaje así comienza:

Wendy es q’eqchí, tiene dos años y medio y pesa 13 libras. Ya ha perdido un ojo y es probable que si sobrevive crezca totalmente ciega y con un importante retraso intelectual. Sufre las peor de las modalidades del Síndrome de Desnutrición Severa. El hambre de Wendy, como el de tantas otras niñas guatemaltecas no es una entelequia. Tiene cara, causas y soluciones, contextos y responsabilidades. Incluso historia.
Y así termina:
James Barrie imaginó a principios del siglo pasado el “País de nunca jamás” como un lugar en el que personajes como Peter Pan y Wendy podían negarse a crecer para continuar jugando. Guatemala, para la Wendy de la Finca Paraná se convierte hoy, de manera pertinaz, en una terrorífica y postmoderna versión del “País de nunca jamás” en el que un determinado modelo de monocultivo agrario de palma africana y caña de azúcar posibilitado por esquemas de propiedad y concentración de la tierra que no han cambiado tanto desde el siglo XIX y protegidos por el uso de la fuerza y la inacción de las autoridades condena a muchos niños a no crecer e incluso a morir de las peor de las maneras. De la “hambruna verde” que se abre paso entre la vegetación de una de las regiones más fértiles del planeta y que, aún así, presenta según UNICEF una tasa de desnutrición crónica infantil del 49% aumentando hasta el 70% cuando se habla de indígenas como Wendy, cuyo hambre no entiende de plazos. Menos aún, de plazos incumplidos.
Para acceder al texto completo y a los videos:
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